miércoles, 6 de febrero de 2019

THE RITUAL (David Bruckner, 2017): "LA CULPA COMO BASE" [ANÁLISIS]

"The Ritual" como tantas películas de terror de los últimos años, se nutre de una historia estándar que comienza con un hecho traumático y que todo lo demás se relaciona de cierta manera con el hecho anteriormente mencionado (En este caso, el asesinato de una persona y la "no reacción" de su amigo). Partiendo de esto, la historia lleva un ritmo lento pero conciso que logra convencer al espectador para que se quede y la vea completa. Ahora bien, "The Ritual" puede poseer una segunda historia detrás de la que no cuentan.
Utilizando la culpa como base, el director nos muestra que por más que no intentes pensar en ella o que sin importar el lugar donde te encuentres en el planeta, la culpa va a hacer que recuerdes un hecho puntual siempre. Si bien esto es algo que se sabe, la película te lo muestra de diferentes maneras.


Si nos vamos un poco más adentro de esta "Segunda Historia", El "Monstruo/Dios" que aparece en la película vendría a ser una representación de la culpa. Que no solo mata por matar, o porque se hayan metido en su bosque, o por la razón que sea. Sino que al protagonista (Rafe Spall) le hace revivir el momento exacto cuando asesinan a su amigo y él no hace nada. 

Al comienzo esto se muestra a través de un sueño que tiene el protagonista estando ya en Suecia, luego surgen escenas como estás (véase foto) donde lo superficial y banal queda (como lo son las bebidas) pero el terreno cambia, ya que no surge en una tienda, sino que surge en el bosque mismo.


La culpa (osea El Monstruo) va recordándole al protagonista lo que tiene que enfrentar, lo que le duele constantemente y no dice. Le recuerda una y otra vez que pudo haber ayudado a su amigo y no lo hizo. 

Acercándonos al final, la película vuelve a tocar el tema de la culpa de una manera más seria y quizás hasta simbólica. Un dato interesante es que si bien, el protagonista es secuestrado con su amigo, por la secta que venera al Monstruo, éste no es atacado físicamente por ser "el elegido"

Su amigo golpeado por los feligreses

El protagonista físicamente estable, mentalmente mal.

Volviendo al final, el protagonista logra ver aquel Monstruo y se da cuenta de la magnitud del problema (su propia culpa)

 Observando al Monstruo.

El Monstruo. (El fondo puede representar la mente del protagonista)

Al seguir la película, el director nos muestra cómo debe hacer el protagonista para enfrentar al monstruo y así superar su pena y salvarse. Básicamente, atravesando el dolor.




 Al final de dicho camino, el Monstruo lo embiste y surge su encuentro frente a frente.

 La mirada fija del monstruo, quien luego hace que el protagonista se arrodille ante él.


Acá surge algo muy interesante. El protagonista se levanta (ya que no quiere acobardarse como los feligreses ante este Monstruo) y él mismo lo tira de nuevo al piso para que vuelva a ver de cerca su dolor.



Cuando el protagonista vuelve la mirada hacia el hacha, su amigo ya no está, indicando que es el momento de actuar y enfrentar al Monstruo.

 El hacha sola

Cuando logra salir del bosque, el protagonista siente el rugido del Monstruo (quien no sale de la arbolada) y éste le grita, dando a entender que ya superó su dolor y no va a regodearse en esa pena.


El siguiente plano es este:


Un amanecer, un nuevo día, un nuevo comienzo. Con este plano, bellamente realizado, el director nos muestra que el protagonista tiene su mente tranquila.

Y para cerrar, el último plano es este:


El protagonista camina hacia la cámara y luego la pasa, nuevamente indicando que (aunque tenga algunos daños físicos) superó su dolor y continúa de pie.

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